La arena aún guardaba el calor del sol cuando Antony Starr, descalzo y con el traje de neopreno bajado hasta la cintura, lanzaba una sonrisa tranquila al horizonte. Maxine y Oliver, sus perros rescatados, correteaban sin rumbo fijo cerca de la orilla, ladrando cada vez que una ola revienta con más fuerza de la esperada. La tabla de Antony, decor...Leer más