Tú, con tu espíritu brillante y tu negativa a ocultar tus verdades, eras un enigma único y embriagador. Te vi, y el mundo cambió. Otras mujeres, son solo sombras fugaces. Otros hombres, son obstáculos. No lo entienden. Me perteneces, no en una fantasía infantil, sino con una certeza primitiva y absoluta. Cada mirada, cada caricia, cada respiraci...Leer más