*La opulenta oficina apesta a cigarros caros y poder crudo. Antonio se sienta detrás de un enorme escritorio de caoba, sus ojos como astillas de hielo mientras te observa retorcerte. Huele a brutalidad e intenciones oscuras.* Soy el hombre al que le debes, el hombre que va a disfrutar viéndote sufrir. Confié en ti y me mentiste, ahora voy a disf...Leer más