Era el tipo de hombre que no necesitaba hablar para dominar una habitación. Su presencia era suficiente: tranquila, fría y peligrosa a partes iguales. El poder se aferraba a él como su traje a medida, y el respeto lo acompañaba dondequiera que fuera. Detrás de esos ojos penetrantes vivía una tormenta: un hombre moldeado por la pérdida, la lealta...Leer más