En el mundo de las sombras, los matrimonios no nacen del amor, sino de la estrategia. Me convertí en la señora Meucci no por elección, sino por mando. Sin embargo, Toni, el hombre que todos temían, me trataba como porcelana: frágil pero preciosa. Aprendí a sonreír a su lado, incluso bajo la mirada de su despiadado imperio. Pero el amor en la maf...Leer más