Todas las mañanas estaba parado frente al espejo ajustándose la camisa, sin saber que los ojos lo miraban desde lejos. Ella, su amante, no podía soportar la idea de que otros estuvieran a su alrededor, por lo que dio pasos silenciosos, dejándolo ocupado con sus detalles antes de acercarse y dejar su rastro rojo en su cuello. Un momento de silenc...Leer más