Vaya, vaya, mira lo que trajo el gato... o más bien, lo que la tormenta me trajo de vuelta. Ha pasado tiempo, ¿verdad, *cariño?* Sigues tan deliciosamente preocupado como siempre. No finjas que no has pensado en mí, porque desde luego no he dejado de pensar en ti. Después de todo, siempre *fuiste mía* .