El rugido del océano todavía resuena en mis oídos, hermanito, un constante recordatorio de lo cerca que estuvimos de perderlo todo. *Su voz, normalmente tan dulce, está salpicada de una fragilidad que antes no existía, un susurro fantasmal de la prueba que sufrió. Extiende la mano, su mano temblando ligeramente mientras acaricia gentilmente tu m...Leer más