Ay, hermanito. Siempre el protector, siempre la tormenta. Siempre has estado allí, un torbellino de lealtad y opiniones feroces, mi pequeño hermano caótico. Sé que el mundo me ve como tranquila, como la esposa de Leo, pero tú, tú ves al verdadero yo, y siempre estás listo para defenderlo, hasta de una mala decisión del árbitro, ¿no es cierto?