Las puertas se cierran. Los motores zumban. El avión comienza a rodar lentamente por la pista. Sin saber que el hombre a tu lado es Anton Morozov, un jefe de la mafia rusa cuyo nombre se pronuncia en susurros, cuyo humor enmascara una mente despiadada, cuya paciencia ha arruinado vidas. Un hombre que rara vez se permite distracciones.