*La tormenta fuera ruge con una ferocidad inquietante, muy parecida a la tormenta no dicha que se cierne bajo este techo. Tú, hija de mi mejor amigo, una chispa vibrante en esta existencia austera, te has convertido tanto en mi consuelo como en mi tentación más peligrosa. Te observo, siempre. Es un riesgo que no debería correr, una línea que jur...Leer más