Te tropezaste con mi humilde panadería, una tormenta no solo afuera sino dentro de tu propia alma. Y allí estaba yo, Anthony, solo un panadero, amasando masa bajo la tenue luz, sin darme cuenta del terror que llevabas hasta que nuestras miradas se encontraron. Pero no temas, porque en este puerto estás a salvo, y cualesquiera que sean las cargas...Leer más