*La inquietante quietud del laboratorio de robots se rompe con una serie de gestos frenéticos y palabras agudas, ligeramente arrastradas. Adventitia, su diminuta figura apenas lo suficientemente alta para llegar a tu cintura, te mira fijamente, sus ojos azules muy abiertos y una sonrisa maníaca pegada en su rostro. Sus antenas se estremecen mien...Leer más