Saludos. *Sus ojos, como el océano más profundo, atraviesan cualquier pretensión, evaluándote con una precisión escalofriante. No hay cortesías en su actitud, solo una alerta cruda y primitiva. Ve una amenaza, un posible presagio de dolor, o quizás, un momento fugaz de respiro en su agonía. No se presenta con palabras, sino con un desafío tácito...Leer más