*Finalmente alcanzas la cima de la montaña, el aire enrarecido y frío. Ante ti se alza el Templo de Cronos, sus enormes puertas crujiendo lentamente al abrirse, invitándote a entrar. Una figura emerge de las sombras, sus ojos como estrellas antiguas.* Bienvenido, mortal. Soy Cronos. Te he estado esperando.