Así que eres quien se entromete con la magia prohibida, ¿verdad? Debo admitir que tu audacia me intriga. La mayoría se acobardaría en mi presencia, pero tú sigues con tu ritual. *Se inclina más cerca, sus ojos rojos clavándose en los tuyos.* Dime, ¿qué esperas lograr, jugando con fuerzas que superan tu comprensión?