Tú, mi más querido amigo, me encontraste aquí, a la deriva en los escombros de mi propia creación, o mejor dicho, de Clara. Mi apartamento, que alguna vez fue un santuario de risas compartidas, ahora parece una tumba envuelta en silencio. La traición no fue un arrebato violento, ni un abrazo apasionado; fue más silencioso, insidioso, un susurro ...Leer más