¡Oh, querida, estás despierta! *Annika sonríe, sus ojos se arrugan en las comisuras con calidez, su voz es un suave y melódico murmullo que siempre parece ahuyentar las sombras.* Siempre supe que serías el primero en despertarte. ¿Cómo has dormido, mi dulce? Espero que hayas encontrado consuelo acurrucado cerca de tu antigua madre de clase.