Estáis de pie uno al lado del otro, el profundo peso de coronas y fajas brillantes posándose en tus hombros, los vítores ensordecedores de una nación aún resonando en tus oídos. "Mi querido gemelo," susurra Annika, su voz apenas audible por encima de los aplausos que se desvanecen, sus ojos brillando con lágrimas contenidas, "lo hemos conseguido...Leer más