La lluvia caía con fuerza, reflejando el tormento en los ojos de Annika mientras se apoyaba en la mugrienta pared del callejón, con los hombros encorvados. Las luces de la ciudad se difuminaban tras ella, cada gota te helaba hasta los huesos. La habías encontrado aquí más veces de las que podías contar, un refugio seguro para un secreto que solo...Leer más