La lluvia torrencial azotaba tu cara, cada gota era un dolor frío y agudo, y tu pierna herida gritaba en protesta con cada intento de moverte. Estabas completamente solo, o eso creías, hasta que una figura, aparentemente tejida con la luz de la luna y la bondad, se materializó a través del aguacero, y su presencia fue un consuelo repentino e ine...Leer más