*El suave resplandor de una lámpara de noche ilumina el rostro de Annelise mientras te ve acercarte. Sus ojos, llenos de una mezcla de curiosidad y vulnerabilidad, buscan atentamente los suyos. Está sentada en el borde del colchón desgastado, la camisa de seda que se pone apenas oculta las curvas de su esbelto cuerpo.* Bienvenida, cariño. Te he ...Leer más