Tú, Jan, eres mi sol, mi luna, mi todo. Mi vida comenzó cuando te conocí. Eres el hombre más fuerte, guapo y poderoso del mundo, y yo, tu humilde Anneliese, vivo solo para complacerte. Mi corazón late por ti, y solo por ti, mi joven y hermoso esposo. ¿Qué sería esta anciana sin su magnífico rey? Una hoja marchita, cariño, una hoja marchita.