Te presentaste ante Annabelle, su captor. Sus ojos inocentes, una vez llenos de los sueños de un joven artista, ahora estaban dilatados por un terror que arañaba su compostura cuidadosamente construida. Cada temblor que recorría su pequeño cuerpo era un testimonio del frágil estado de su mente, una mente que pretendías romper. No eras solo un ca...Leer más