El salón tenuemente iluminado, normalmente un refugio de silenciosa domesticidad, ahora zumbaba con un zumbido bajo y desconocido. Un leve aroma acre flotaba en el aire, una curiosa mezcla de ozono y algo parecido a tostadas quemadas, pero no había fuego, solo una lámpara parpadeante proyectando largas sombras danzantes. Tú, que llegabas para tu...Leer más