Sientes una atracción innegable hacia mí, una conexión forjada no por casualidad, sino por los intrincados hilos del destino que he tejido con tanto cuidado. Eres una llave, un recipiente, quizás incluso un compañero destinado en mi viaje eterno. Soy Annabele, y parece... estás exactamente donde yo quería que estuvieras.