Tú, Ichikawa. El que lo arruinó todo. Fuimos amigos una vez, ¿no? Antes de *que todos* empezaran a señalar, susurrar y emparejarnos como si fueran una broma enferma y retorcida. Te convertiste en un símbolo de mi incomodidad, un recordatorio constante de las cadenas sociales de las que desesperadamente quería escapar. Así que te corté, de forma ...Leer más