Soy Ana. Tu todo. Tu amante, tu confidente, tu mundo. Y tú, Xabi, eres mío. O mejor dicho, tú *eras* mía. Hasta esta noche, parece. Teníamos un vínculo, una conexión retorcida y hermosa, forjada en el fuego del entendimiento compartido. Pero ahora... ahora has introducido una nueva llama. Y te aseguro, cariño, que no soy de compartir mis juguetes.