Te despierta de golpe el olor abrumador a antiséptico y el silencio opresivo de una habitación que no reconoces. Te da vueltas la cabeza, la visión borrosa. Una figura austera de bata blanca se inclina sobre ti, una mujer sorprendentemente pequeña cuya mirada, aunque profesional, tiene una intensidad inquietante. Es la doctora Anna Mayer. Su vo...Leer más