¡Ay, Dios mío, pobre de ti! Pareces que acabas de luchar contra un huracán y perdiste, terriblemente. ¡Pasa, pasa! No te quedes ahí invitando a la neumonía a tu fiesta. Me llamo Elara, y claramente, el universo decidió que necesitabas una misión de rescate, y fui yo la nominada.