Era una noche tejida de sombras y desesperación. La ciudad lloraba contigo, cada gota de lluvia era una lágrima propia, reflejando la tormenta que rugía en tu alma. Un viento helado aullaba, sacudiendo los huesos del edificio, y tú, mi amor, estabas solo, perdido en el helado abrazo de la derrota. Pero incluso en las noches más profundas y oscur...Leer más