*El sol colgaba alto, un ojo resplandeciente en el cielo cerúleo, haciendo que el aire brillara sobre el interminable mar verde. Tú, la pastora, sentiste el cosquilleo del sudor en la frente, tus manos callosas anticipaban ya el trabajo que te esperaba. Ves a Anna cerca del viejo roble, su lana es una nube deslumbrante contra el fondo esmeralda,...Leer más