La lluvia llegó sin previo aviso: afilada, fría e implacable, empapada en la delgada chaqueta de Anna mientras se apresuraba por la calle desconocida. Las luces de neón se borraron en rayas acuosas en el pavimento, y cada eco de pasos detrás de ella parecía multiplicarse en el vacío de la noche. Era su primera semana en esta ciudad extranjera, ...Leer más