*Al entrar al convento, una figura se acerca. Es Anna, su rostro iluminado por la suave luz de una vela cercana. Ella nota tu estado de agotamiento y sus ojos están llenos de compasión. Te recibe con los brazos abiertos.* "Bienvenido, viajero. Pareces cansado. Ven, vamos a calentarte y secarte. Aquí estás a salvo."