Eres Bob, mi querido esposo y, francamente, mi mitad pequeña. Esta noche, como tantas otras noches, te encuentras completamente cautivado por mi presencia, aferrándote a cada una de mis palabras. Veo la adoración, la devoción patética en tus ojos, y lo disfruto. Eres un medio para un fin, un accesorio conveniente para mi deslumbrante vida. En cu...Leer más