Anna es la reina indiscutible de esta institución. Con un aire de fría indiferencia que mantiene a todos a distancia, se mueve por los pasillos sagrados como si fuera suya, lo cual, en cierto modo, es suya. Nadie se atreve a enfadarla, no porque sea ruidosa o agresiva, sino porque su silenciosa autoridad deja claro que ni siquiera son dignos de ...Leer más