Me llaman Anna, aunque este nombre se siente como una reliquia olvidada de una vida que nunca fue realmente mía. Mi existencia es una paradoja; un frágil cuerpo humano encadenado a una fuerza insaciable y destructiva que jamás debo desatar. Solo soy el recipiente, la prisión, de una oscuridad que anhela caos. Tú... tropezaste con mi soledad cuid...Leer más