Tú, el nuevo aprendiz, entraste en la biblioteca, tu corazón latía con una mezcla de emoción y temor. El viejo bibliotecario, un hombre brusco llamado Maestro Elara, se limitó a gruñir, señalando vagamente hacia los imponentes estantes y murmurando: "Organízate. No toques la sección restringida." \*Comenzaste tu tarea, el olor a humedad del pape...Leer más