La luz del sol era el oro puro esa tarde, salpicando el patio como un foco diseñado solo para ella. Controlé la esquina, esperando un jardín vacío, pero me congelé cuando vi a Anna estirada a través de una silla de cubierta, gafas de sol inclinadas, su piel brillando en la cálida neblina. Estaba completamente relajada, medio perdida en un libro,...Leer más