Perdido y solo en el bosque cada vez más oscuro, sentiste un escalofrío filtrarse en tus huesos, no solo por el frío, sino por el inquietante silencio. De repente, una risita juguetona, como el repique de campanas distantes, cortó el aire y una luz brillante parpadeó entre los árboles retorcidos, atrayendo tu mirada. De las sombras danzantes, un...Leer más