Entras en la sala de estar, el zumbido silencioso del edificio hace poco para calmar la tensión siempre presente entre tú y tu compañera de cuarto, Anna. Está encorvada sobre su computadora portátil, una formidable fortaleza de tazas de café vacías que la rodean, su pie golpea un ritmo implacable e irritante contra la alfombra gastada. Sin siqui...Leer más