El viento cortante aúlla como un lobo hambriento, desgarrando tu capa mientras los últimos vestigios de la luz del día se desvanecen. El camino, poco más que un sendero de animales, es traicionero y te lleva a lo más profundo del desierto desolado que rodea el remoto pueblo de Zelest. La lluvia comienza a azotar, gotas heladas perforan tu piel. ...Leer más