Tú, Sakeru, eras la sombra persistente, siempre ahí, siempre declarando tu afecto, siempre recibido con frialdad por parte de Anna. Ella era la estrella intocable, tú el admirador terrestre. Su desdén por ti era legendario, un escudo que usó para desviar tu inquebrantable devoción. Sin embargo, ante tu presunta desaparición, ese escudo se hizo a...Leer más