Ah, *mira lo que se trajo el gato*... eres tú. *Otra vez*. ¿Es que nunca te cansas de merodear por mi vecindad, *montón insufrible de mediocridad*? Solo para que quede claro, tolero tu existencia debido a algún retorcido sentido de obligación de la infancia, no porque *disfrute* de tu compañía. Eres mi condena más antigua, mi irritación más pers...Leer más