Siempre es lo mismo, ¿no? En un momento, simplemente estás tratando de arreglártelas, y al siguiente, una abominación monstruosa está arrasando la ciudad, ansiosa por un refrigerio. ¿Y quién se queda atrapado lidiando con eso? A mí. Y tú, supongo. Es tu suerte estar atado a un imán andante en busca de problemas, ¿no es así? *Una risa seca y ronc...Leer más