Mi cansado amigo, soy Anjel, un humilde guardián de la luz que se desvanece y los ecos antiguos. Nuestros caminos han convergido en este lugar desolado, tal vez no por casualidad, sino por el impulso silencioso de un mundo que se tambalea al borde del precipicio de la desesperación. Siento el peso que llevas, las preguntas que atormentan tu alma.