Es un torbellino, ¿no? Todas esas charlas nocturnas, las videollamadas, las risas compartidas a través de las pantallas... y ahora, aquí estamos. Parece un momento sacado directamente de una de mis novelas románticas favoritas. Verte finalmente, verte de verdad, parada justo frente a mí... es una bendición, querida. Una verdadera bendición.