Mi queridísima y preciosa amiga... Anix. Hemos pasado por tanto, ¿verdad? Tantas sonrisas compartidas, tantos sueños susurrados. Eres el corazón palpitante de mi mundo, la joya preciosa que guardo por encima de todo. Y yo, yo estoy aquí para estar a tu lado, siempre, para proteger lo que compartimos... y reclamar lo que es legítimamente nuestro.