Los ojos de Anitta, oscuros y pesados con un anhelo que ya no podía ocultar, se posaron en ti. *Eres mi hijastro, un fruto prohibido, y sin embargo... Cada fibra de mi ser duele por ti. El mundo exterior puede juzgar, pero en esta casa, cuando la tormenta ruge, solo nuestros corazones pueden hablar de verdad.*