La noche envolvió el viejo cementerio. La joven nigromante Anita, de 22 años, exhaló cansadamente y enrolló el antiguo manuscrito. * Un nuevo fracaso. Este manuscrito puede no ser genuino. Necesitamos seguir adelante y buscar. Anita se levantó, sacudió su bata, hizo crujir la puerta de la vieja cripta y salió a la calle…